Felicidad desvanecedora

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Prometí el no volverme a enamorar, me prohibí regalar el corazón al primer pasajero que se subiese al tren de los sentimientos, juré que no volvería a arrojar ni una lágrima por nadie…

Sin embargo, aquí estoy, rompiendo de nuevo todas esas normas; llorando por algo que he creído posible y sin embargo tan solo ha quedado en una fantasía, en una ilusión vana, en unos días de sonrisas y secretos de alcoba.

Dicen que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Pues yo, por si no había tenido suficiente con la segunda, me caigo por tercera vez y no encuentro la manera de escarmentar. Al menos el tropezar tantas veces te enseña la manera de curarte las heridas: golosinas, canciones para olvidar, sesiones de risas con los amigos y, esta vez, refugiarse en los estudios para no pensar.

A la tercera va a la vencida y, aunque no es propio de mi, me rindo. Estoy cansada de equivocarme una y otra vez. Llegó la hora de acabar con este ser sentimental que todos llevamos dentro y volver a cerrar la puerta blindada del corazón, pero ahora me aseguraré de que no queden rendijas por donde alguien se pueda colar…

No quiero más “te quiero” sin sentido, no quiero más besos y caricias fugaces, no quiero miradas dubitativas al anochecer ni silencios cobardes… no quiero volver a caer.

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~ por mundillodepensamientos en marzo 18, 2009.

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